Un nuevo episodio de tensión se registró este 17 de abril en el norte de Santa Cruz, donde fuerzas de seguridad desalojaron a un grupo de desocupados que intentaba sostener un corte sobre la Ruta Provincial 43, en el acceso a Las Heras. El hecho vuelve a poner en el centro de la escena el reclamo por empleo en la actividad minera, eje principal de la protesta.
El operativo, realizado en horas tempranas por efectivos de Infantería, logró despejar la ruta antes de que el bloqueo se consolidara. Sin embargo, la intervención no logró desactivar el conflicto, que viene creciendo desde principios de mes con distintas medidas impulsadas por trabajadores sin empleo de Las Heras y Pico Truncado.
Se trata de un colectivo amplio y autoconvocado, integrado en su mayoría por ex trabajadores de la construcción vinculados a obras del sector minero, junto a desocupados históricos que buscan una oportunidad laboral en la industria. Sin representación sindical directa, el grupo sostiene un reclamo concreto: acceso a puestos de trabajo en la minería bajo condiciones claras.
La elección de la Ruta 43 como punto de protesta no es casual. Este corredor es clave para la logística de los yacimientos de la región, por lo que el corte apunta directamente a visibilizar la demanda y generar presión tanto sobre las empresas como sobre el Estado.
Entre los principales cuestionamientos, los manifestantes señalan que no se estaría respetando la prioridad de contratación de mano de obra local, un esquema históricamente asociado al desarrollo minero en Santa Cruz. En ese contexto, exigen ser tenidos en cuenta para futuras incorporaciones, en una zona donde la actividad extractiva convive con altos niveles de desempleo.
El reclamo se da en una región estratégica del Macizo del Deseado, donde operan importantes proyectos auríferos y donde la minería constituye uno de los principales motores económicos. Pese a ello, muchos trabajadores locales aseguran no lograr insertarse en el circuito laboral del sector.
La consigna que se repite entre los manifestantes refleja el trasfondo del conflicto: no buscan asistencia social, sino empleo genuino. La falta de respuestas concretas y sostenidas en el tiempo ha profundizado el malestar, que ya lleva meses y suma antecedentes desde el año pasado.
En este escenario, lo ocurrido en Las Heras no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una problemática más amplia en Santa Cruz, donde la discusión sobre empleo minero, capacitación y acceso al trabajo vuelve a cobrar fuerza.
El desafío ahora pasa por encauzar el conflicto y generar mecanismos que permitan integrar a la mano de obra local a una actividad clave para la economía provincial, evitando que la tensión social continúe escalando en una de las principales zonas mineras del país.










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