El precio internacional del oro registró una fuerte suba y superó los 5.400 dólares la onza, alcanzando su nivel más alto en un mes, en un contexto marcado por la intensificación de la guerra en Medio Oriente. La creciente inestabilidad geopolítica impulsó a los inversores a posicionarse en activos considerados de refugio seguro frente a la volatilidad de los mercados financieros.
Durante la jornada del lunes, el metal precioso llegó a avanzar hasta un 2,9%, extendiendo el repunte de la semana pasada, aunque luego moderó parte de las ganancias tras la apertura de los mercados en Estados Unidos. En contraposición, otros metales preciosos operaron en baja, con la plata retrocediendo cerca de un 5%.
La escalada del conflicto se profundizó luego de un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, en el que murió el líder supremo iraní, Ali Khamenei. En respuesta, Teherán lanzó misiles hacia distintos puntos estratégicos de la región, ampliando el escenario de incertidumbre internacional.
Entre los países alcanzados por la tensión se encuentran los Emiratos Árabes Unidos, un nodo clave en el comercio global de lingotes de oro. La interrupción parcial de vuelos y el cierre temporal del espacio aéreo en Dubái generaron demoras en los envíos hacia los mercados asiáticos, obligando a los operadores a reorganizar rutas comerciales.
Según análisis difundidos por Bloomberg y Reuters, el mercado se mantiene atento a la evolución del conflicto y a la posibilidad de nuevos ataques en las próximas semanas. La persistencia de la guerra podría sostener la demanda de oro como resguardo frente al riesgo geopolítico.
En lo que va del año, el metal acumula una suba cercana al 25%, consolidando su rol histórico como reserva de valor en contextos de alta incertidumbre internacional.










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