La Federación Argentina de Proveedores Mineros (FAPROMIN) expresó un fuerte rechazo a las declaraciones del secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, respecto de las normas provinciales que establecen porcentajes de contratación de trabajadores locales para proyectos mineros.
El funcionario nacional había planteado que este tipo de mecanismos podrían entrar en conflicto con principios constitucionales vinculados con la igualdad ante la ley y la libre circulación de personas y trabajadores en todo el territorio argentino. Frente a esta postura, FAPROMIN salió en defensa de las políticas destinadas a favorecer la incorporación de mano de obra y empresas de las provincias donde se desarrollan los emprendimientos.
Para la entidad, la participación de trabajadores y proveedores locales constituye una herramienta para que parte del movimiento económico generado por la minería permanezca en las comunidades y regiones donde se encuentran los recursos. En esa línea, consideró que el empleo local no debería ser interpretado como una limitación a las inversiones, sino como un componente del desarrollo de la actividad.
La discusión adquiere particular importancia en Jujuy, donde la expansión de los proyectos de litio convirtió a la minería en uno de los principales motores de la economía y posicionó tanto al empleo como a los proveedores locales como aspectos centrales del desarrollo productivo.
FAPROMIN sostuvo que la incorporación de trabajadores y empresas de las zonas mineras contribuye a fortalecer la actividad económica, favorecer la aceptación social de los proyectos y generar una mayor participación de las comunidades en los beneficios asociados a la explotación de los recursos.
Al mismo tiempo, la Federación reconoció la necesidad de continuar ampliando las instancias de capacitación, formación y certificación para que exista una mayor disponibilidad de trabajadores calificados dentro de las provincias productoras. Desde su perspectiva, la respuesta a las necesidades de las empresas debería avanzar por esa vía y no mediante la eliminación de las herramientas que promueven la contratación local.
La organización también advirtió que una apertura sin restricciones del mercado laboral minero podría favorecer el desplazamiento de trabajadores hacia las provincias con mayor actividad, generando dificultades para las comunidades ubicadas en los territorios donde se desarrollan los proyectos.
En este contexto, FAPROMIN planteó que el crecimiento de la minería requiere combinar inversión y producción con generación de empleo, fortalecimiento de proveedores y participación de las comunidades. Para la entidad, estos factores resultan determinantes para construir las condiciones sociales y económicas necesarias para el desarrollo sostenido de la actividad minera.


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