Con el empleo privado formal en retroceso y sin señales claras de recuperación, la minería comienza a posicionarse como la principal esperanza de Salta para reactivar la economía y generar nuevas oportunidades laborales.
Los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que la provincia registró 121.200 trabajadores asalariados privados formales en marzo, lo que representa una caída del 2,5% en comparación con el mismo mes del año anterior. En términos concretos, Salta perdió 3.100 puestos de trabajo privados en doce meses y acumula una disminución de 8.800 empleos desde fines de 2023.
En este contexto, la mirada del sector productivo se dirige hacia la actividad minera, una de las pocas ramas económicas que mantiene perspectivas favorables de crecimiento a partir del avance de importantes inversiones vinculadas principalmente al litio.
La puesta en marcha y expansión de proyectos mineros genera expectativas no solo por la contratación directa de trabajadores, sino también por el movimiento económico que puede producir en toda la cadena de valor, incluyendo empresas proveedoras, transporte, servicios, hotelería, gastronomía y comercio.
Salta se consolidó en los últimos años como una de las provincias con mayor potencial minero del país. Iniciativas como Rincón, de Rio Tinto, junto con otros emprendimientos de litio que avanzan en distintas etapas de desarrollo, alimentan la expectativa de que el sector pueda convertirse en un motor capaz de amortiguar la pérdida de empleo registrada en otras actividades.
El desafío será que esas inversiones logren traducirse en puestos de trabajo concretos para los salteños y contribuyan a fortalecer el entramado productivo local.
Mientras otros sectores continúan afectados por la retracción del consumo y la desaceleración económica, la minería aparece hoy como la gran apuesta de Salta para recuperar dinamismo, atraer inversiones y comenzar a revertir una preocupante tendencia en el mercado laboral privado.






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