El Gobierno nacional aprobó el ingreso del proyecto Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), habilitando el desarrollo de la que será la mayor inversión minera de la historia del país. La iniciativa, emplazada en la provincia de San Juan, contempla una inversión inicial de 9.700 millones de dólares, que podría alcanzar los 18.000 millones de dólares durante la próxima década.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó la magnitud del emprendimiento y aseguró que se trata de “uno de los cinco proyectos de cobre más importantes del mundo”. El desarrollo está a cargo de la sociedad Vicuña, integrada por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining, y tendrá como eje la explotación de los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, que contienen importantes reservas de cobre, oro y plata.
Desde el Ejecutivo nacional sostienen que la aprobación representa un paso decisivo para atraer inversiones de gran escala, impulsar las exportaciones y generar empleo. La empresa había solicitado su adhesión al RIGI a fines de 2025 y finalmente obtuvo la autorización bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP).
El régimen otorga beneficios impositivos y garantías de estabilidad jurídica considerados fundamentales para proyectos de estas características. Entre ellos, se destacan la reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, la devolución acelerada del IVA, la eliminación de retenciones a partir del segundo año de operación y estabilidad fiscal y normativa por un período de 40 años.
Desde Vicuña señalaron que el acceso al RIGI constituye un elemento clave para avanzar hacia las próximas etapas del emprendimiento y remarcaron que el proyecto ya genera actividad económica en San Juan mediante la contratación de trabajadores y proveedores.

El plan de desarrollo contempla tres fases. La primera demandará 7.100 millones de dólares entre 2027 y 2030, con foco en la construcción de una mina a cielo abierto y una planta concentradora en Josemaría.
La segunda etapa incorporará los recursos oxidados de Filo del Sol para ampliar la producción, mientras que la tercera prevé la expansión de la planta concentradora, el desarrollo de los sulfuros del yacimiento y la construcción de infraestructura estratégica, como una planta desalinizadora y un sistema de transporte de concentrado.
Una vez que alcance su plena operación, Vicuña proyecta producir en promedio 400.000 toneladas anuales de cobre, además de 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata.
Las exportaciones estimadas rondarán los 6.000 millones de dólares por año, un volumen equivalente a todo lo exportado por la minería argentina durante 2025.
En materia laboral, la construcción del proyecto requerirá alrededor de 12.000 empleos directos, mientras que la etapa operativa sostendrá unos 5.000 puestos directos y cerca de 19.000 indirectos. Según datos de la compañía, el 90% de la mano de obra será local, y actualmente más del 81% de sus empleados directos en Argentina son oriundos de San Juan.
Desde la empresa habían advertido meses atrás que el RIGI era una condición indispensable para concretar una inversión de semejante magnitud. Sus directivos sostuvieron que los proyectos mineros de largo plazo requieren previsibilidad y reglas estables para atraer capitales internacionales.
Sin embargo, la aprobación del régimen también reavivó el debate sobre el alcance de sus beneficios. En los últimos días, Vicuña quedó en el centro de la polémica tras adjudicar la construcción del campamento Batidero a un consorcio liderado por firmas chinas, decisión que generó fuertes cuestionamientos de cámaras empresarias y dirigentes políticos por el escaso nivel de participación de proveedores nacionales.
El caso instaló una discusión que trasciende a este emprendimiento: cómo compatibilizar la llegada de inversiones históricas con la necesidad de garantizar empleo local, fortalecer a la industria argentina y maximizar el impacto económico que los grandes proyectos mineros dejan en las provincias donde se desarrollan.
Mientras tanto, con la aprobación del RIGI, Vicuña quedó oficialmente habilitado para avanzar hacia la definición final de inversión, marcando un hito para la minería argentina y posicionando a San Juan como protagonista de uno de los desarrollos de cobre más ambiciosos del mundo.






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