La Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera Argentina (ASIJEMIN) expresó su preocupación por determinados procesos de contratación vinculados a grandes proyectos mineros y sostuvo que el desarrollo de la actividad debe mantener un equilibrio entre la apertura a las inversiones internacionales y el fortalecimiento de las capacidades productivas locales.
Desde la organización remarcaron que la minería argentina necesita atraer más inversiones, incorporar nuevas tecnologías y aumentar su competitividad en un mercado global cada vez más exigente. Sin embargo, advirtieron que estos objetivos deben ir acompañados por estrategias que permitan consolidar proveedores regionales, generar transferencia de conocimientos y fortalecer la licencia social de los proyectos.
En ese contexto, ASIJEMIN cuestionó la adjudicación de la ampliación del Campamento Vicuña a una empresa extranjera que, según señalaron, no habría presentado mecanismos de asociación con compañías sanjuaninas ni esquemas orientados a desarrollar capacidades empresariales locales.
La entidad aclaró que el debate no pasa por el origen de las empresas contratadas, sino por el impacto que generan las inversiones en los territorios donde se desarrollan. En ese sentido, consideró que los grandes emprendimientos mineros deben convertirse en motores de desarrollo económico capaces de impulsar la profesionalización de proveedores, la incorporación de tecnología y la creación de capacidades que permanezcan más allá de la etapa constructiva de los proyectos.
ASIJEMIN también sostuvo que los países mineros más desarrollados lograron consolidar sus industrias a partir de una combinación entre capital internacional y cadenas de valor locales cada vez más sólidas y competitivas, un modelo que consideran necesario replicar en Argentina.
Asimismo, la organización cuestionó la existencia de procesos de contratación que podrían afectar la transparencia y generar dudas dentro de las comunidades vinculadas a la actividad. Según indicaron, estas situaciones pueden impactar negativamente en la credibilidad de las empresas y comprometer uno de los activos más importantes para cualquier proyecto minero: la licencia social.

Frente al debate abierto en torno a la participación de proveedores y empresas regionales, ASIJEMIN planteó que el camino no pasa por imponer restricciones o barreras a la inversión, sino por promover mecanismos que incentiven la asociatividad, la transferencia de conocimientos y el crecimiento de las capacidades locales.
Finalmente, la entidad reafirmó que la minería argentina debe continuar siendo una actividad abierta al mundo y atractiva para las inversiones, pero al mismo tiempo comprometida con el desarrollo genuino de las comunidades, los trabajadores y las empresas nacionales, entendiendo que ese equilibrio será clave para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento de la industria en el largo plazo.






WhatsApp us